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Blog Senda Ariadna

images-60Cuando no se sabe cómo controlar al niño/a,..                                                                              ¿Se le puede dar un azote?

 

 

 

Esta era la introducción de un artículo que leí hace un tiempo. En el artículo te explicaban por qué puede llegar a ser contraproducente el castigo físico  para castigar una acción a tu pequeño.

Según una investigación en Estados Unidos sobre una muestra de 1500 niños/as de entre dos y cuatro años puso de manifiesto que los pequeños que recibían habitualmente pescozones tienden a vulnerar las prohibiciones establecidas por los padres. En cambio, los que no sufren estos castigos físicos, son menos testarudos y respetan las reglas más fácilmente.

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7 marzo, 2018
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images-41La Terapia Educativa, es un Modelo Terapéutico de Intervención Integral  que utiliza y promueve los recursos naturales para la intervención y recuperación de personas con trastornos o conductas problemáticas.

 

Tomamos como referencia a la PERSONA siendo esta la protagonista de su proceso de desarrollo personal.

Diseñamos una estrategia de intervención personalizada en función de sus necesidades de ese momento, los objetivos que se quiere alcanzar y el tiempo que vamos a dedicar al proceso hasta conseguirlo.

Nuestro trabajo de intervención consiste en Acompañar y Facilitar este proceso individual de transformación y cambio. Adaptando el proceso a sus características personales, entrenando a domicilio, en su trabajo, participando de su tiempo de ocio, sesiones individual y/o grupal, realizando mediación en conflictos familiares o en el centro educativo.

La garantía de éxito de esta intervención, se basa en que utilizamos las capacidades y el aprendizaje adquirido durante las actividades que realizamos, que estarán adaptadas a su motivación e intereses personales y su realidad personal.

Nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de la persona, y de su familia, reafirmar su autoestima, reducir sus conflictos personales y aprender a manejar las situaciones difíciles de una forma eficaz (traumas, infantiles, separaciones  adolescencia, pérdida, enfermedad,…). Aprendiendo estrategias para limitar las interferencias que producen en su relación con el entorno y su desarrollo personal.

Esta Filosofía de Aprendizaje se resume en:

  • El aprendizaje terapéutico se realiza “desde” su propia realidad, “para” el manejo de su vida.
  • La persona es la Protagonista de las acciones de su vida.
  • Adaptación del proceso de intervención a su Situación Personal del momento.
  • Movilización de sus Recursos Personales, con la finalidad de lograr un crecimiento  y alcanzar el cambio propuesto.

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¿Sabes gestionar correctamente los conflictos?, ¿Cuál es la diferencia entre problema y conflicto? ¿Cuál  aparece primero, el conflicto o el problema?

La definición de problema es “Cuestión que se trata de aclarar. Hechos o circunstancias que dificultan la acción. Asunto difícil, susceptible de varias soluciones”. Según la definición, será algo externo, ajeno, que nos incide desde el exterior. Es un estímulo para buscar soluciones. Una oportunidad de aprender

La definición de conflicto sería: “Colisión de valores, derechos, pretensiones o intereses”. El conflicto es interno, propio, surge desde el interior y puede ser una oportunidad de crecer

 Los conflictos sin resolver es el caldo de cultivo de los problemas a los que nos enfrentarnos a diario, ya que no sabemos cómo actuar para resolverlos sin tener que enfrentarnos a nuestros sentimientos. Es aquí donde interviene el grado de inteligencia emocional de la persona

Si nos enfrentamos al conflicto, enfocándolo directamente y prestándole la atención necesaria, esto conlleva el que nos tenemos que implicar emocionalmente en su análisis y resolución. Para ello, puede ser necesario metaposicionarnos, es decir, distanciarnos y analizarlo de manera objetiva. Cuando aceptamos su existencia generalmente es que ya han aparecido los problemas. Nos encontramos inmersos en ellos y entonces cuando nos es más complicado identificar el origen del conflicto,  las causas originarias del mismo, viendo sólo problemas que nos invaden e impiden identificar posibles soluciones.

La vida es un proceso continuo de aprendizaje. Aprendemos tanto de las experiencias positivas como las negativas. Toda experiencia es información que a su vez provoca una transformación en nuestro ser.

Decía el filósofo Aristóteles que la sabiduría sólo podía pertenecer a los más mayores pues sólo ellos disponían de un elemento fundamental, el saber de  la experiencia.

Nuestras experiencias, tanto las buenas como las no tan buenas,  nos ayudan a reconocer los conflictos en cuanto aparecen, y a limitar el alcance de estos, permitiéndonos identificar el origen. Nuestro autoconocimiento y madurez emocional  nos permitirá encontrar la solución evitando los problemas derivados de estos. 

El acompañamiento de un profesional,  un proceso de entrenamiento personal y de desarrollo nos puede ayudar en buena medida al autoconocimiento de nuestras emociones y de las limitaciones que nos autoimponemos. Con el tiempo se han generado saboteadores que nos impiden reconocer nuestras capacidades, adormeciendo  nuestra capacidad para utilizar las herramientas de resolución que disponemos, lo que nos hace sentirnos invadidos por los problemas.

Aprender a identificar el síntoma, cuales son las causas que lo generaron,  identificar las posibles formas de resolverlo y ejecutar las acciones necesarias hasta su extinción.

Invertir nuestro dinero en contratar el apoyo de profesionales que nos acompañen es este proceso de crecimiento personal, que nos permita resolver conflictos que se repiten en el tiempo y que limitan nuestro bienestar, es una  buena práctica para la mejora personal, profesional y de nuestra salud.

En busquedaCuando decidimos tener un hijo/a, no pensamos en las dificultades que vamos a encontrarnos durante su crecimiento en las distintas etapas de desarrollo.

 

 

 

La educación de un niño/a implica saber adaptarnos a los diferentes cambios de comportamiento y estar preparados para acompañarle en ese proceso de maduración y aprendizaje.

Tenemos que estar preparados para identificar las distintas conductas como fases del desarrollo evolutivo de la persona. Disponer de los recursos necesarios para transmitirle confianza y apoyo desde nuestra figura de adulto de referencia, en su proceso de cambio.

Este apoyo será esencial para que el menor sea capaz de superar con éxito estas etapas clave y que salga de ellas fortalecido y reforzado para poder enfrentarse sin miedo a la siguiente etapa.

Cuando decimos que nuestro hijo/a es difícil, estamos expresando que “nosotros no tenemos habilidades, recursos ni tiempo para educarle”, es decir que nos faltan conocimientos teóricos y prácticos,  o simplemente no podemos dedicarle el tiempo y el apoyo necesario para su educación en este momento de su evolución. Por lo que nos supera la situación y las conductas que manifiesta.

Sus cambios de comportamiento nos descolocan y alteran la normalidad de nuestra vida. Esta situación nos plantea nuevos retos para los cuales no siempre estamos preparados/as o no queremos afrontar.

Por todo esto, es recomendable consultar el problema con un profesional que nos asesore y nos indique las acciones que debemos realizar o cuales no están funcionando. Esta supervisión profesional, nos guiará durante el proceso de maduración y en nuestras acciones educativas. Desde esta supervisión y asesoramiento, podemos anticiparnos a los cambios que se vayan produciendo y tener estrategias para su resolución, evitandonos noches sin dormir y minimizando los conflictos en el hogar.

También el hecho de compartir esta situación con otros padres-madres con hijos/as de la misma edad o mayores, nos permite enfrentarnos a la situación desde otros puntos de vista. Obteniendo nuevos recursos y estilos diferentes de relación y educación, nos ayudda a desbloquear estas situaciones conflictivas, compartiendo nuestro malestar e incertidumbre.

Es importante entender el origen del conflicto para descubrir la reacción que ha provocado y acompañarle durante este proceso de desarrollo. Conseguir que se sienta entendido y respetado por su familia, le dará la seguridad y la fortaleza necesaria para enfrentarse a las distintas etapas evolutivas y superarlas de una forma sana, fortaleciendose emocionalmente.

21 enero, 2017
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Discusion padres

¿Cuáles son las causas de que mi hijo/a se comporte de forma agresiva? ¿Qué le está pasando? ¿Por qué ese cambio de comportamiento? ¿Cómo manejar esta situación?

Cuestiones  como estas nos suceden a diario con nuestros hijo/as. Es importante prestar toda nuestra atención a estos comportamientos, y así poder comprender la causa y enfrentarnos a la situación. De esta manera podremos solucionarlos antes que aumenten y sea más complicado su manejo.

Cuando un hijo/a manifiesta un comportamiento agresivo hacia él o hacia otras personas u objetos, está comunicando un sentimiento que no sabe expresarlo de otra manera. Tras este comportamiento nos está queriendo decir algo. Nuestra labor es entender que nos quiere transmitir, más allá de  lo que están provocando sus acciones.

Dependiendo de la etapa evolutiva del menor y del desarrollo de la personalidad que este ha configurado, trabajaremos de forma diferente la identificación y el manejo de las emociones. Para ello, desde nuestro rol de adultos y a través de nuestro comportamiento será la mejor manera de ir modelando su aprendizaje.

Si nosotros en casa, cuando no consiguimos algo o no nos sale las cosas como nos  gustaría,  tenemos un comportamiento de enfado, gritos, hablamos mal  y no dejamos que se nos acerque nadie. Si cuando no gana nuestro equipo, insultamos, gritamos, golpeamos el sofá. Si conduciendo, vamos alterados, nos enfadamos, golpeamos el volante, insultamos,… Estamos transmitiendo con cada uno de estos comportamientos, que las cosas que nos molestan se resuelven de la misma manera que lo hacemos nosotros/as. Estamos creando una dinámica de respuesta ante situaciones diarias que ellos/as aprenderán y que van a integrar en su desarrollo personal. “Si mis padres se comportan así, cuando tienen un problema. Yo debo resolver mis problemas de la misma manera”

Si por el contrario, nos mostramos tolerantes, pacientes,  amables, cariñosos  y comunicamos nuestros sentimientos desde la honestidad. Estamos mostrando un modelo de comportamiento que dejará una huella positiva en el aprendizaje de nuestros hijos/as. Esto forma de comportamiento les ofrece herramientas positivas, de manera que cuando tenga que enfrentarse a su conflictos pueda elegir cómo resolverlos y qué es lo que menos daño le hace a él y a los demás.

Por tanto, debemos contrarrestar la violencia y la agresividad que existe en nuestra sociedad y que nuestros hijos/as no tienen la suficiente capacidad para manejarla, con nuestro comportamiento. Transformándola en un proceso de aprendizaje y evolución, en el que nosotros le acompañaremos diariamente a través de una correcta transmisión de valores y respeto por él y por los demás.  Y todo esto lo realizaremos desde el respeto mutuo y la coherencia en nuestra vida.

13 noviembre, 2016
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adolescentes7

Son varias las razones por las que un niño/a no desea ir a su instituto, que es el lugar de socialización y aprendizaje además, de su grupo de amigos de la calle.

La primera idea que nos viene a la cabeza es ” mi hijo es un vago, no quiere hacer nada”. Esta lectura simplista de la situación, suele ser el 90 % de las razones por las que abandonan sus obligaciones como alumnos/as.

Sin embargo, tenemos un 10 % de las situaciones donde la persona no quiere ir al instituto porque tienen MIEDO. Evita esta situación de ir al instituto y tener que enfrentarse al problema. Este problema puede ser de distinta magnitud y gravedad. Esta persona no cree tener capacidad suficiente para resolver la situación y esto le está generando un conflicto personal, académico, familiar y social.

Cuando la comunicación en la familia no es buena, recibimos estas situaciones como incomprensibles  y en muchas ocasiones nos superan en nuestro día a día. No entendemos su comportamiento y ellos se sienten incapaces de compartir sus problemas con nosotros.

Cuando suceden situaciones que no pueden resolver como conflictos en el Instituto, asignaturas suspensas, rechazo escolar, imagen personal, situaciones de inseguridad. Lo natural ,sería compartirlo con sus padres y juntos encontrar soluciones al conflicto. Cuando nuestro hijo/a viene con un problema de la escuela, nuestra reacción  puede ser indiferente, minimizando la situación y pensar que el tiempo y la madurez lo resolverá, protectora que consiste en vivir el conflicto en primera persona y resolverlo nosotros o pseudoeducativa que sonsiste en depositar toda la responsabilidad en sus manos, sin tener en cuenta si tienen las herramientas necesarias para resolbver la situación.

Ante esta respuesta desde la familia, la persona siente que no ha conseguido incrementar sus capacidades para solución del conflicto disminuyendo su seguridad y autoestima, creando un pensamiento negativo de que volverá a repetirse la situación.

La educación de nuestros hijos/as tiene ser configurada día a día, y somos nosotros/as quienes debemos estar presentes en los  pequeños problemas que ellos/as nos manifiestan, estos pueden llegarnos por que ellos/as los compartan con nosotros/as directamente o que aparezcan como resultado de acciones y nos llegan por terceras personas, malas notas, faltas, expulsiones.Y por tanto debemos ser referentes que les den seguridad en esta etapa de sus vidas

De cualquier manera tienen que sentirse comprendidos y apoyados en sus decisiones, sintiendose así capaces para resolver por sí mismos. La solución tienen que conseguirla ellos/as a su manera, bajo nuestra supervisión y con nuestro modelado continuo.

A través de enfrentarse a los conflictos,  construyen su personalidad, y de la percepción del resultado obtendran las herramientas necesarias para poder resolver los nuevos retos y decisiones a los que se enfrentarán a lo largo de su vida.